viernes, 18 de junio de 2010

La contagiosa homosexualidad

Anoche, un amigo enviaba un mail con un posteo tomado del blog de Artemio López (ramble tamble) que a su vez venía de la Agrupación Nacional de Putos Peronistas en el que se denunciaba que en una escuela bonaerense se enseñaba la homosexualidad como una enfermedad.

La escuela laica, privada y que es conocida como Escuela Modelo de Bella Vista (lo del modelo, es triste) tiene en su staff a una docente de Educación para la Salud que reparte como material de cátedra unos cuadernillos, que sin citar fuente ni procedencia, funcionan de guías para introducir en el tema de la homosexualidad a sus alumnos de Polimodal

La lección 32 del material de Educación para la Salud, cuyo tema es la Homosexualidad, describe como uno de los objetivos de la cursada que el alumno identifique a la homosexualidad como una enfermedad” y que la rechace como desviación”, entre otras apreciaciones en éste mismo sentido.
En 1961 Sidney Davis, director y productor de "películas de guía social" lanzó Boys, Beware!. El "Social guidance films" es un género nacido entre los años 50 y 70 cuyo objetivo es crear material filmográfico para ser utilizado en las aulas de las escuelas norteamericanas.

En este video en particular, producido en cooperación con el Departamento de Policía de Inglewood, California, la homosexualidad no sólo es una enfermedad contagiosa, sino que además está asociada a la pedofilia y al homicidio. La advertencia final dice "Nunca se sabe cuando puedes encontrar a un homosexual. Puede parecer normal, pero está mentalmente enfermo".

Acá versión subtitulada (porque quien lo posteó impide la incrustación del video)



Y la única manera de detenerlo es denunciarlo e impedirle todo contacto con el resto de la sociedad, muy en consonancia con las directivas del texto que circula entre los alumnos de nuestra escuela en cuestión que dice “(…) es legítimo, y no es discriminación, impedir que homosexuales adopten niños, o ejerzan ciertos empleos: profesores de educación física, instructores militares, directores de campamentos, etc. En eso se debe proceder igual que cuando no se autoriza que una maestra o un alumno con enfermedad contagiosa concurra al colegio (…)”.

Leído el posteo, visto el video y escuchadas las declaraciones de la Senadora Chiche Dualde que asegura que un hijo gay es un problema (no acalara para quién, pero lo imaginamos) no me queda otro remedio que preguntarme si de verdad estamos en el siglo XXI o simplemente en algún momento me levanté en un universo paralelo, casi idéntico al de siempre, pero al que le falta algo: el pensamiento racional y la necesidad de una integración real y plena de los individuos. 

¿O será que estamos pidiendo demasiado cuando reclamamos que hacernos cargos de nuestros actos y de nuestras palabras es comprometernos con nuestro futuro? De otro modo tendría que desconfiar de mi profesor de Historia Contemporánea cuando, con ironía nos dice: después de muerto Hitler no quedó un sólo nazi, y todos los alemanes fueron felices.

Porque que una "profesora" reparta entre sus alumnos material de este tipo, que nos retrotae cincuenta años en los logros de las luchas por los derechos individuales hace perder la paciencia a cualquiera. Y no sólo la paciencia, sino la confianza y la esperanza de que la educación sea la única manera de hacer libre a los pueblos. Dirán que soy injusta, que por una docente que no se toma en serio su trabajo hay miles que sí lo hacen. Y tienen razón, pero esos miles no podrán remediar el daño que uno sólo puede hacer. Lo positivio es que el hecho se conoce y los padres no se han quedado pasivos ante el acontecimiento.

Y si todavía tienen ganas de leer algo realmente interesante pásense por el blog de Bruno Bimbi y vean el súper posteo sobre matrimonio gay, para los que nos gusta discutir pero a veces no sólo nos falta la paciencia sino también herramientas más contundentes que una silla para hacerlo.
  

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