domingo, 22 de agosto de 2010

TESTIMONIOS EN EL JUICIO ORAL POR LA MASACRE DE MARGARITA BELÉN

 

Entierros clandestinos y desapariciones

Una empleada del cementerio de Resistencia relató cómo, en la madrugada del 15 de diciembre de 1976, sepultaron diez cuerpos sin identificar. Dijo que recibieron presiones y que una compañera suya desapareció después.

 Por Marcos Salomón
Una empleada municipal llamada Norma Godoy de Arias reveló en el juicio por la masacre de Margarita Belén, en el Chaco, que una compañera suya que trabajaba en el cementerio de Resistencia y su esposo permanecen desaparecidos desde poco tiempo después de que las víctimas de la masacre fueran enterradas a la madrugada en ese lugar.
La declaración se produjo en este contexto: en principio, la mujer estaba visiblemente nerviosa, pero a la vez clara cada vez que tenía que responder preguntas. Relató que el 15 de diciembre de 1976 tuvo que asentar en los libros que diez cuerpos fueron enterrados en horas de la madrugada. “No es común, siempre los servicios son en el horario de atención que comienza después de las 6. Lo hicieron a la madrugada. Lo obligaron al capataz Centurión (fallecido) a cavar”, narró. Fue el mismo Centurión el que confeccionó los papeles de donde Godoy copió lo que iba asentado en los libros, con varios NN. El mismo capataz le contó a Norma que enterraron cuerpos en bolsas y en cajones cerrados. “A los que estaban en bolsas, los enterraron así nomás, no tenían ni una cruz para identificarlos”, contó la mujer, que de todas maneras aclaró que a las administrativas –como su caso– no las dejaban acercarse a esa parte del San Francisco Solano.
Lo que vino después fue un calvario: “Estábamos bajo amenazas de militares. Vos nos digas nada porque vas a tener problemas o te va a pasar como a ellos, me dijo Centurión”, relató. Según Norma, los trabajadores eran perseguidos hasta sus domicilios y llegaron a colocar en la administración del cementerio a un militar: “El Negro” Juárez, quien controlaba todo el movimiento.
El cuadro se completó con la desaparición de su compañera Carmen “Pelusa” Ferreira. Con esa presión, Godoy renunció como administrativa del cementerio en 1981, para ser reincorporada a la comuna de Resistencia hace cinco años. Antes de renunciar, “se entregaron cuerpos a los familiares, o nosotros suponíamos que lo eran. Muchos otros siguen ahí” en el cementerio, finalizó.
Abrieron la ronda de testigos del jueves los ex presos políticos Julio Coscio y Jorge “Mencho” Campos, ambos militantes de la JP Regional 4ª y con similares lecturas de la masacre de Margarita Belén: se aplicó la ley de fugas, ante un supuesto enfrentamiento imposible de que se produjera.
La declaración de Coscio, acompañada por una barra formoseña, molestó en varias oportunidades a los imputados, pero, principalmente a sus familiares. Las esposas de Aldo Martínez Segón y Horacio Losito, sentadas juntas en algunos momentos, realizaban exclamaciones.
Mencho, que nerviosamente se frotaba la mano en la pierna izquierda, contó: “Entre los imputados está sentado Aldo Martínez Segón, que fue mi abogado defensor cuando en 1979 me sometieron a Consejo de Guerra”.
Primera reacción: sorpresa. Acto seguido: risas –público, abogados, jueces y hasta los imputados– ante la ironía del destino. El diminuto (físicamente) Martínez Segón, incómodo, trataba de ocultarse en segunda fila, tras la inmensa humanidad de Luis Alberto Patetta, otro de los imputados.
Campos recordó que en 1979, tras recobrar por unos días la libertad, fue nuevamente detenido y sometido a Consejo de Guerra en el Regimiento de La Liguaria. Recién recuperó su libertad en 1983, ya con Raúl Alfonsín como presidente.

Fuente: Página 12, 21 de agosto de 2010

jueves, 22 de julio de 2010

Los premios de la SIP

En estos días en que uno anda muy "amiguero", saludando incluso a gente que hace más de quince años que no ve pero que le deja notitas en el Face, pasaron cosas importantes, por lo menos para la gente que trabaja en La Nación y Clarín. 

Me refiero por supuesto, a los premios otorgados por la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa). En una nota del de hoy nos enteramos de que NIK, el dibujante estrella del diario de los Mitre, fue galardonado por la prestigiosa entidad con el "Premio a la Excelencia en Periodismo 2010, en la categoría Caricatura, por su serie sobre los ataques del gobierno a la libertad de prensa".

Cabe preguntarnos entonces, ¿cómo alguien que denuncia los ataques a la libertad de prensa y las leyes mordazas del gobierno fascista de Cristina Fernández, ha podido publicar su serie sin ningún problema todos los días en uno de los diarios más leído del país?
Claro que no hay que olvidar que la SIP es la misma entidad mantuvo en un limbo la cuestión del golpe de estado en Honduras, y un año después recomienda a Porfirio Lobo que se deben hacer más esfuerzos por esclarecer estos los crímenes de los nueve periodistas ocurridos en ese lapso; que es la misma que se rasga las vestiduras por las violaciones a la libertad de prensa que se cometen en los países con regímente "populistas" de América Latina y que en su Reunión de Medio año (19 al 22 de marzo de 2010) no dudó en atacar de frente,  en su segunda resolución sobre Argentina (hay tres), a la Ley de Medios, aquí sus conclusiones:

LA REUNION DE MEDIO AÑO DE LA SIP RESUELVE

Instar al Gobierno argentino a respetar las resoluciones judiciales vigentes que suspenden la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en una clara muestra del reconocimiento a la división de poderes del Estado

Exhortar al Poder Ejecutivo a no avanzar en la implementación y aplicación de una norma que se haya suspendida por vicios en su sanción y por afectar en su contenido derechos constitucionales como la libertad de expresión, el derecho de propiedad, la igualdad ante la ley y la libertad de elección de los consumidores

Solicitar al Congreso argentino la modificación de la citada ley, cuestionada por la Justicia, promoviendo el debate de una normativa de medios audiovisuales que incluya un análisis profundo de sus contenidos, con el aporte de todos los sectores involucrados, y que busque articular armónicamente valores centrales de la democracia, como la libertad de expresión; la independencia, sustentabilidad y diversidad de los medios y la no discrecionalidad del poder político en su aplicación.

Si  faltaba algo, en esa misma reunión se le otorgó el Gran Premio Chapultepec 2010 a José Miguel Vivanco (presidente de la Human Rights Watch) por “su destacada labor en defensa de la libertad de expresión”. Si le creyéramos al autor de El verdadero expendiente de Human Rights Watch, Vivanco está seriamente comprometido con el golpe de Estado perpetrado contra Hugo Chávez en 2004 y antes de eso se lo asoció a funciones de inteligencia para el gobierno de Augusto Pinochet. Si dos más dos siempre fueran cuatro, habría que agregar que el presidente del "Proyecto Chapultepec", dentro de la SIP, es el señor Bartolomé Mitre del dirio argentino La Nación.

Llegado a este punto, ¿habrá que felicitar al señor Nik por haber recibido de tan honrosas manos un reconocimiento? ¿Le preguntamos a Gaturro?

miércoles, 21 de julio de 2010

Y seguimos...

A los gays no, a Astiz sí

Leemos en la edición digital del diario Página/12:
 

El director del registro civil de Concordia, Alberto Arias, ratificó su rechazo a casar personas del mismo sexo, aunque se manifestó dispuesto a oficiar una eventual boda de Alfredo Astiz, responsable de delitos de lesa humanidad durante la dictadura.

“Y sí, ¿por qué no lo voy a casar al pobre hombre? ¿Hasta cuándo vamos a estar acusando, hasta cuándo?”, dijo el director del Registro Civil de Concordia, en referencia a Astiz. Arias, al defender su postura contraria al matrimonio igualitario, dijo que “el pensamiento único es propio de los regímenes nazis y fascistas”.
Asimismo, sostuvo que “si no hay nadie que lo haga, lo haré yo, porque la oficina debe actuar”, ante la posibilidad de que deba oficiar un casamiento entre personas del mismo sexo.

En declaraciones a Radio La Voz de Paraná, Arias hizo una curiosa interpretación de la Carta Magna: consideró que “el artículo 19 de la Constitución nacional indica que nadie puede ser impedido de lo que la ley no prohíbe”, al explicar su planteo de objeción de conciencia al matrimonio igualitario. “En la República rige el principio de legalidad. Si no está prohibida la objeción de conciencia, está permitida. El principio en Argentina es de libertad”, argumentó el funcionario, aunque en realidad lo que debe hacer un funcionario es cumplir con la ley, en este caso de matrimonio igualitario.

El sábado pasado, Arias había reconocido que en su condición de abogado canónico no está dispuesto a casar a parejas homosexuales.

lunes, 5 de julio de 2010

Podría haber sido un cuento de Dolina pero fue el New York Times

Para alguien como yo que se precia de disfrutar del fútbol (aunque casi de todo deporte), de apasionarse con cada jugada y con cada posibilidad, toda derrota es lamentable y lleva su tiempo asimilarla. Sin embargo, hay derrotas y derrotas, y la del sábado ante Alemania (aunque abultada en su marcador) supo amarga no por ese motivo, sino por lo que se estaba jugando fuera de la cancha, por aquellos que hacían fuerza para que la Selección perdiera nada más que para ver caer de nuevo a Maradona y poder pegarle de paso al gobierno (porque ya se sabe que toda desgracia en cualquier rincón de este planeta la culpa es del gobierno kirchnerista).

Admito, y para los que me conocen no es novedad, que seré la única persona sobre la faz de la Tierra que considera que Messi no es Maradona y no lo será nunca porque no tiene pasión (sí, me pueden putear, total es gratis y soy mujer). Pero seamos francos, ya que es de madrugada, es triste tener al mejor jugador del mundo y que nadie se entere.

Saldada esa cuestión, de nuevo vuelvo a sentir lo que venía diciendo algunos posteos atrás, aunque con respecto a cosas más serias (el fútbol es serio, eso lo sabemos todos pero al lado de crímenes de lesa humanidad... bueno, no tanto): algo está cambiando en nuestra manera de ver las cosas. No sé si para mejor o para peor, pero está cambiando. El gran pueblo argentino que palpó la entrega de sus ídolos entendió que esta historia merecía un final feliz y por eso fue a buscar a los muchachos a Ezeiza . Por esa razón quiere que Diego se quede, porque tiene memoria y recuerda lo que era la albiceleste hace unos meses atrás: casi un rejuntado de solteros y casados sin alma y sin ambiciones.

Cualquiera habría esperado lo que la policía esperaba: miles de personas reunidas para abuchear a los perdedores. En cambio nada de eso ocurrió.Y hasta los jugadores lloraron sorprendidos por el recibimiento de su gente. ¿Será que estamos entendiendo que a veces se gana o se pierde pero lo que importa no es competir, sino lo que entregamos en esa competición?

Quizá un ángel de alas mugrientas, a pesar de todo, esté repartiendo sueños más allá de los límites del Barrio de Flores y la historia no haya hecho más que empezar. El 2011 está cerca y la Jabulani gracias a dios, muy lejos.

Ah, me olvidaba, la nota que acompaña esta reflexión es mi versión en español del texto del New York Times.

Sobre Fútbol

Apostando por el fuerte de su equipo —el ataque— Diego Maradona ha conducido a Argentina a cuartos de final contra Alemania, a pesar de su falta de experiencia como técnico.

Por ROB HUGHES
Publicado el 2 de julio de 2010
JOHANESBURGO

Querido Diego: llegó la hora de que los críticos digamos perdón y gracias.

Juzgamos mal tu nombramiento como entrenador. Creíamos que Julio Grondona, el presidente de la Federación Argentina de Fútbol de 78 años, había perdido todo el sentido de la razón requiriendo, a un desdibujado icono sin medallas como técnico, para poner en relieve a un equipo nacional quebrado y conducirlo a través de esta Copa Mundial.

Bueno, ya hemos hablado bastante de la llamada experiencia.
Sea lo que sea que pase entre Argentina y Alemania en Cape Town el sábado, tu equipo ha sido la alegría de este torneo.

Has revigorizado una era demasiado cauta en este deporte. Tus jugadores —Lionel Messi, por supuesto y Carlos Tévez, Gonzalo Higuaín y otros— han desvanecido la inhibición

El talento es obvio, incluso para nosotros que fallamos sabiéndolo todo. El grupo de jugadores que heredaste estaba claramente desbalanceado. Tenés más delanteros de los que necesitás y muy pocos defensores de verdadera calidad.

Aún así, los más certificados entrenadores propondrían lo que Brasil hizo durante el curso del torneo —defender con gran cantidad de hombres y atacar sólo esporádicamente.

Pero Maradona no es así. Liberaste al equipo, consciente de sus fortalezas, ataque, ataque, ataque.

Y cuando le diste licencia la manera en que lo hiciste con Messi, Tévez y compañía, también nos liberaste. 

Cuando tu equipo hace trizas la precaución de los oponentes nos sentimos como chicos que quieren ser todos atacantes.

Tus saltos junto a la línea lo personifican.

No nos dejamos engañar, Diego, por el traje gris y los zapatos lustrados. Vemos a través del atuendo formal a un hombre reviviendo su juventud, a un hombre de 49 años que fue un genio desenfadado en 1986. Un hombre que fue a Alemania para la última Copa Mundial vestido con una camiseta, animado desde la tribuna.

Ese entusiasmo nos recuerda que el fútbol es un juego sencillo. Tu equipo tiene una habilidad superior atacando, por lo tanto hay que dejar que juegue con su naturaleza.

Suena, y se ve, tan obvio. Alemania representa un verdadero desafío, en especial para tu defensa. Aunque no estamos seguros de si te preocupás por alguna oposición. Cuanto más avanza tu equipo, más te acercás a despojar el mito y la mística de que conducir un equipo es una ciencia y que un director sólo puede tener éxito a través de años de estudio de un manual.

No te imagino leyendo ningún libro sobre cómo ser exitoso en tu juego. Habiendo estado en las calles de Villa Fiorito, el barrio pobre en el que creciste en las afueras de Buenos Aires, puedo entender que los libros son ridículos para vos.

Un manual escrito para marginados bajo ninguna circunstancia podría haberte sacado de ese lugar empobrecido, pero de alguna manera feliz. Tus destrezas lo hicieron. E incluso los ingleses que maldicen el gol de la Mano de Dios que metiste durante la Copa del Mundo de 1986, tienen que reconocer el genio con el que superaste a seis hombres para marcar un segundo gol en ese partido —el Gol del Siglo.

Genio, jugando con tus propias reglas.

A pesar de eso, cuando Grondona, el presidente de la Federación Argentina de Fútbol, antes de que nadie hubiera siquiera oído de Maradona, recurrió a vos como entrenador, todos quedamos dando vueltas.
¿Cómo podía funcionar? ¿Cómo podía un jugador que se había quemado por completo con drogas, alcohol y con una aparente imposibilidad de hacer frente a la vida más allá del silbato final, ser la guía y el mentor para jugadores que parecían perdidos y desilusionados por su propia federación nacional?

Los mejores críticos, hombres que habían llevado a Argentina a sus dos Copas Mundiales, temían por su país y por vos.

Muchos estuvieron de acuerdo con Daniel Arcucci, un columnista de La Nación, que escribió el año pasado, “Quizá Maradona está arriesgando demasiado, como siempre en su vida —incluso su status de mito.”
Arcucci no estaba solo en ese temor. Ninguno de nosotros imaginó lo que estamos viendo ahora.
La historia está marchando contra tu equipo hasta el final.

Lo sabés, pero probablemente no te preocupe, ya que sólo dos hombres han ganado la Copa Mundial como jugador y técnico. Mário Zagallo jugando para Brasil cuando triunfó en 1958, y cuando fue técnico en 1970. Franz Beckenbauer capitaneando a Alemania al título de 1974, y cuando fue su técnico en 1990.

Lo que estás intentando está más cerca de Beckenbauer que de Zagallo. Beckenbauer no tenía antecedente al costado de la cancha, ningún pedazo de papel que lo certificara como un entrenador probado y efectivo. En lugar de eso tenía, y tiene, el aura de su status de jugador vivo más grande de su país.

Zagallo era todo lo contrario. Un aplicado zaguero en su época, empapado del ethos del entrenador, intervino cuando la federación de Brasil despidió a João Saldanha semanas antes de la Copa Mundial.

Saldaña era de tu tipo, Diego. Amaba la irreverencia; ridiculizaba los estereotipos de entrenador. Dejaba jugar a los grandes jugadores. Compartía con ellos un amor de limitarse a ser lo mejor que un hombre podría ser.

Nos dijiste que tu mensaje para Messi fue simplemente que nadie nunca le dijo a Maradona donde jugar, por lo que vos no le dirías a Messi donde jugar, tampoco.

Interesante, porque pensábamos que podría haber fricción entre el hombre que ha sido el jugador argentino más mágico y el único hombre desde esa época que podría desafiar esa designación.

Si esa es otra equivocación, es momento de hacer mea culpa, y en serio.

domingo, 27 de junio de 2010

Las Abuelas, los editorialistas de La Nación y algunas reflexiones

Leemos en La Nación de ayer: "La postulación de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz motiva algunas reflexiones". ¿Algunas reflexiones por parte de quién, sobre qué cosas en particular? ¿Quién se esconde detrás de una editorial anónima desde la tribuna de doctrina del diario mitrista? Porque que las cosas se naturalicen no significa que deban ser aceptadas sin más, con esa condescendencia que se suele tener con los que de tanto repetir, aburren y no hacen más que crear ruido blanco alrededor de un tema instalado.

La semana pasada la editorial giró en torno a la cuestión del matrimonio homosexual al que con un timing excelente Bruno Bimbi le contestó sin dejar lugar a dudas. Y hoy... hoy, bueno, según nuestro anónimo editorialista se bastarde la bandera de los Derechos Humanos y él no tiene otro remedio que salir a reivindicarla, eso sí encapuchado.

Parece ser que veintisiete años desde el regreso a la democracia no han hecho mella en los que siguen pensando en que la última dictadura cívico-militar fue una guerra, que mató a 30.000 personas, que se apropió de sus hijos y que le quitó la voz no sólo a una generación, sino a todos aquellos que hemos nacido después y que hemos perdido sus referencias. Quizá la frase de Shakespeare en Enrique IV "Nada es deshonesto para aquellos que ganan" venga muy a cuento y describa con descarada precisión en la encrucijada que estamos parados. ¿Decidiremos como el señor Aznar, meter el pasado bajo la alfombra y olvidar a los muertos donde están y dejar a los vivos que no saben hijos de quiénes son junto con sus apropiadores y cómplices de sus asesinos? 

"Estela de Carlotto está transitando activamente el mundo de la política y reclamando protagonismo." Claro, no es que Abuelas y Madres busquen a sus  nietos e hijos, zurdos que mejor están muertos que vivos (porque el único zurdo bueno es el zurdo muerto) sino que lo que quieren es un reconocimiento político, quieren apoderarse de este país, como no pudieron hacerlo sus hijos y destruir a la corporación mediática y a sus escribas que vomitan su verborragia desde el anonimato de palabras impresas con tinta manchada de sangre y que encima, pretenden que todos sus lectores somos estúpidos y perdonamos sus "pecados de juventud".



La funcionalidad a un gobierno que, por ejemplo, emplea casi permanentemente el pretexto de la defensa de los derechos humanos para intimidar a algunos medios de prensa puede terminar desacreditando el valor de muchas acciones de organizaciones civiles que, en su momento, se habían hecho merecedoras de un bien ganado prestigio.

"La participación política" que el cronista tolera tiene más que ver con la concepción "Susanita" del mundo. Para los que no son asiduos lectores de Quino, me explico. Charla entre Mafalda y Susanita (no es textual, puede fallar): "cuando sea grande voy a ser una señora importante y voy a hacer banquetes en los que vamos a servir lechón y pollo y cosas ricas, para juntar fideos, polenta y esas cosas que comen los pobres". Esa es la participación que les gustaría a los tribuneros mitristas que tuviera la señora de Carlotto. Una participación simbólica, para la foto, que hubiera aceptado comprar la sangre de su hija a un módico precio.

¿Por qué sigue usando el modal? ¿Por qué no se anima a decir lo que piensa sin el puede, sin el casi, sin los algunos, sin los debería o podría?

Un defensor de los derecho humanos no debe olvidar velar por los derechos individuales, pero tampoco debe ni puede olvidar que el negarle a la sociedad el saber la verdad es un delito que no se ampara detrás del "yo no quiero saber". "Todo argentino que aspire a un galardón internacional tan trascendente debería bregar por el reencuentro y la reconciliación de sus compatriotasalgo que difícilmente se logre si se apoya un tratamiento desigual por parte de la Justicia respecto de quienes estuvieron enfrentados en los años 70 y se consiente una manipulación de los derechos humanos al servicio de mezquindades políticas.". "Sería altamente positivo, para su propia organización y para la necesaria pacificación del país, que las integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo no abrazaran una versión distorsionada de la verdad histórica"

LA VERDAD HISTÓRICA esa quimera a la que apelan los que nunca le han pasado siquiera por cerca al quehacer histórico. No es que la verdad histórica no exista, pero no con las mayúsculas que le gustaría a nuestro intrépido escriba, que a estas alturas me lo imagino a los gritos, intentando pacificar a un país crispado que empieza a sospechar que no hubo enfrentamientos en los años setenta, que no hubo una guerra civil, que empieza a pensar en "lo que hubiera pasado si..."
Aunque el "what if" sea una rama de la ciencia ficción especulativa, muchos pensamos, "¿qué hubiera pasado si adalides como el que nos convoca esta noche se hubieran animado a decir la mitad de las cosas que dicen hoy apelando a favor de una libertad de prensa amordazada, que hubiera pasado si hubieran dicho hace algunas cosas treinta años, y no ahora cuando la Patria se puede defender sola y los está llamando a rendir cuentas?"
¿O será que pretendemos la clase de reconciliación que denuncian estos actores en este excelente spot del Ministerio de Cultura Español?


martes, 22 de junio de 2010

Una entrevista a Pepito Cibrián, Diario Sur Digital

Pepe Cibrián Campoy: “Un homosexual puede ser un gran padre”

Cuenta que lo invitó a participar en la audiencia la senadora Negre de Alonso, una opositora al matrimonio gay, en un almuerzo con Mirtha Legrand. Dice que dudó, pero lo convenció un diputado socialista. “El día que salga esta ley, yo adopto”, asegura.
Por Soledad Vallejos
“Los señores estos dicen que ‘sólo papá y mamá’, dicen ‘antinatural’. Dicen que el matrimonio es para procrear y no piensan en que una señora lesbiana se puede inseminar, que un señor homosexual puede ser un gran padre”, critica Pepe Cibrián Campoy. Termina la semana y, aunque ha viajado al interior para dar un seminario, no puede ni quiere despegarse de los ecos que siguen escuchándose tras su intervención, el martes pasado, durante la primera de las audiencias públicas que el proyecto de ampliación del matrimonio civil tuvo en el Senado. Lo dijo ese día y lo repite en la conversación: “Hay parejas que quieren un hijo para darle amor. Eso es un matrimonio”. Por eso, continúa, “el día que salga esta ley, yo adopto con Santiago”.
“Mirá, sólo ayer recibí 416 mails en mi casilla”, cuenta. Lee fragmentos al azar: “Fuiste estandarte de una realidad inevitable”, “gracias por darnos voz a quienes tenemos otros modos de vida”... Todas esas palabras fueron enviadas por personas a quienes él jamás conoció y que, sin embargo, necesitaron contarle qué les pasó tras esos minutos durante los cuales él contó momentos de su vida personal y de pareja. Al comenzar esa reunión, Cibrián Campoy refirió cómo resignó su paternidad porque, en caso de adoptar, la ley dejaba potencialmente desprotegido a su posible hijo, a quien sólo reconocería un padre, y no dos. “Yo soy un hombre de perfil bajo en cuanto a lo social, lo íntimo. Nunca estuvo en tela de juicio mi sexualidad ni mi vida privada, pero como publiqué mi autobiografía y el título es lo que me dijo mi padre cuando le conté de mi sexualidad, será que tenía que hacer esto. Un día el Negro (González) Oro me tira ‘¿te casarías?’, y a partir de allí surgió este Pepe, que habla de sí con una dignidad que aprendí de mi padre.”
–¿Cómo se gestó su participación en la audiencia pública?
–En mayo, compartí una mesa en el programa de Mirtha Legrand. En ese almuerzo estaba la senadora Liliana Negre, que preside la comisión donde se debate ahora el proyecto. (NdR: en ese programa, del 13 de mayo, estuvieron, además, Roberto Piazza, Gabriel Rolón, Ricardo Cuccovillo y la diputada Cynthia Hotton.) Ella no está de acuerdo conmigo, pero en un acto de profunda amplitud me invitó a que fuera a exponer. Entonces... yo no sabía qué coño decir. Lo llamé al diputado Ricardo Cuccovillo, a quien había conocido también en ese almuerzo. “¿Quién habla?”, me dijo. “Pepe Cibrián Campoy”, le dije. Iba por la ruta, me dijo “dejame que pare”, y cuando paró le pregunté: “¿Qué hago? ¿Voy o no voy?”. Y él me dijo: “¿Cómo no vas a ir? Tenés una voz que la gente escucha. Te pido que estés”. Y fui. Yo le pedí que me acompañara, “necesito que me ayudes con tu energía”, le dije, y por eso él el martes estuvo en la audiencia el tiempo que yo hablé.
–¿Hablar en un ámbito tan diferente del habitual, sobre un tema tan personal y en un contexto político, le dio pánico escénico?
–Te juro por mamá que no. Me dio un orgullo profundo. Y no esperaba nunca que sucediera esto, pero sí creo que la sociedad está mucho más preparada de lo que algunos creen para dar la bienvenida a este cambio en la ley. Por eso mismo, porque se dan cuenta, creo que muchos senadores que antes no apoyaban ahora lo van a pensar. Algunos dicen que para (Julio) Cobos podría ser una disyuntiva en su momento, al llegar la votación, si los números están empatados. Si fuera así, yo le diría a Cobos que piense en lo mismo que le dije a (la diputada Cynthia) Hotton en ese almuerzo: “¿Qué es preferible? ¿Que haya un niño en la calle o que esté en mi casa, conmigo y mi pareja, Santiago, recibiendo amor y teniendo una familia?”. En este momento, yo sé que soy un señor que tiene que pelear por un ideal y el de muchos. Yo no tengo problemas: podría adoptar, tengo dinero para heredar y para que me hereden, mi familia no ningunea a Santiago y jamás le impedirían entrar al sanatorio si yo un día enfermo. Pero detrás de mí hay cientos de miles de personas que sí tienen problemas en todos esos sentidos. Hay todavía chicos que no se animan a decir a sus padres que son homosexuales. No fue mi caso.
–En la audiencia refirió una conversación con su padre.
–Mi padre era distante, muy tímido, muy reservado, discutíamos mucho. Esa noche habíamos discutido mucho, mi madre vino a mi cuarto muy enojada, le conté de mi sexualidad. Se quedó dura y dijo: “Vamos al cuarto de tu padre”. Fuimos al cuarto de papá, estaba leyendo un libro, porque era un gran lector. Y mamá le dice: “Tu hijo quiere hablar”. Ahí empecé a vomitar todo de nuevo. Con ternura, papá se sentó en la cama. Dijo: “No, Pepe, se es hombre en la vida, no en la cama. Te pido que seas como sos al ciento por ciento. Si no, no te respetaría”. Nunca más hablamos del tema. Me dio libertad de acción, de pensamiento, de ser humano. ¿Qué me pueden decir por la calle por decir quién soy? Ordinarieces. Que más me da. Pero cuando escucho a estas personas, como Valeria Mazza y demás, con las cosas que dicen (sobre la homosexualidad y las familias diversas), pienso que deberían pelear en todo caso más allá de la palabra: en lugar de hablar tanto de los niños que no tienen familias, ¿por qué no hacen algo para solucionarlo? Mi padre a los 18 años se enroló porque empezó la Guerra Civil Española. Peleó en el Ebro. ¿Qué pensaría mi padre ahora si me viera? No tengo dudas de que diría: “Ahí está mi hijo peleando por sus ideales con sus armas en la batalla”.
–Hasta ahora, a pesar de tener años de cierta exposición pública, siempre resguardó su vida privada y la de su pareja.
–Sí, pero Santiago me entendió que yo necesitara hacer esto. El me apoya. No se saca fotos porque no es mi intención hacer un show de la pareja. El es arquitecto, y estaba en el Senado. Estuvo sentado entre la gente, al fondo. Me acompaña en esto. Sabe que desde ese día doy notas, digo que sí a todos. Con que una sola persona cambie de opinión es suficiente. Si vamos sumando uno de los tantos, todos los que vamos hablando, puede cambiar una ciudad, un país, una mentalidad. A lo mejor la de los senadores. El día que todo esto termine, y espero que termine para bien, no me vas a escuchar hablar más del tema.

viernes, 18 de junio de 2010

La contagiosa homosexulidad (II)

Tela para cortar, nos sobra... por eso voy a contribuir con mi tijera de sentido común (al menos el que a veces tengo), con el filo de quien escribe cuando tiene algo que expresar y cuando no también, con el mango bien agarrado de quien se indigna tanto consigo misma como con los demás, y con la libertad de expresión que me otorgan mis compañeros y algo que no deberíamos olvidar en estos tiempos: la democracia ensangrentada. Porque es un estado político, una institución que nos costó demasiado como para darse el lujo de andar diciendo por ahí que no tenemos libertad de prensa, etcétera. Ya sé, me fui de tema... aunque no estoy tan segura. Porque si legisladores como Chiche Duhalde, sectores de la Iglesia Católica, simples ciudadanos que saludamos todos los días pueden decir atrocidades, es que censura no hay.
Lo atroz no es pensar diferente, lo atroz es asumir como verdades consolidadas y probadas cosas que -aunque no les guste a mucho no son tales verdades- por ejemplo esa terrible afirmación de que no existió el Holocausto. Nada lejano a afirmar que la homosexualidad es una enfermedad. Podemos retorcernos de rabia escuchando a neonazis y antijudíos decir que Hitler se quedó corto, podemos mordernos la bronca escuchando a personas decir que no apoyan la homosexualidad, principalmente porque nadie puede pedir apoyo para algo que es mucho más que una causa y una bandera multicolor. Pero no podemos quedarnos callados ante la infamia. La negación de la historia es muhco más grave que ser de derecha o de izquierda. La negación del otro, que se esconde en la homofobia, es mucho más grave que decir "puto de mierda". Es doloroso, indignante, hasta repugnante que los seres humanos vayamos tras la superficie. Voy a ver si me explico bien: suponer que la homosexualidad es una enfermedad, suponer que con el matrimonio gay se degenera la familia, suponer, creer y estar absolutamente convencidos del mal que se le hace al mundo... pero no mirar hacia adentro, no mirarnos como hombres y mujeres que tenemos una vida, que somos otra cosa, somo un todo con sueños, miserias, ilusiones, decepciones, trabajos, estudios, desocupaciones, etc. Alguien le preguntaría a un heterosexual ¿por qué sos hetero? alguien le preguntaría a un padre heterosexual ¿por qué crió un hijo gay? no creo, ¿no?
Como dije, hay tanta tela para cortar, tantas preguntas ante insólitas voces que pregonan que la única vida perfecta es la de la familia "como Dios manda". Que yo recuerde, Dios manda amar, eso es lo que me enseñaron por años en una escuela católica y eso es lo que me enseña la religión que he elegido como compañía espiritual cuando fui creciendo. A esas personas que creen que Dios manda determinadas cosas, les cuento (y también para esa gente que sigue creyendo que los judíos son el mal de este mundo -y no hablo del Estado de Israel) que en el 2006 la religión ortodoxa judía declaró que la homosexualidad no es ninguna enfermedad y que abiertamente hay rabinos homosexuales, además, contempla el casamiento entre personas del mismo sexo. 
Pero, si me permiten, la cosa no viene de un solo lado. El otro día escuché por radio hablar a una chica, cuyo nombre no registré, que "al hablar de matrimonio gay no olvidemos que hablamos de amor, no sólo de cuestiones hereditarias" y me gustó que hiciera hincapié en eso. "Será que hablar de sentimientos es cosa de reaccionarios?" se preguntó una vez Ernesto Sábato. Que salga la nueva ley de matrimonio civil no va a cambiar el pensamiento arraigado de generaciones y generaciones, no va a hacer que los vecinos del registro civil salgan a aplaudir y tirar arroz, pero formará parte de una contribución a la solidez de la democracia, de la libertad (que aunque siempre restringida porque estamos en un sistema capitalista, estamos en democracia). 
Ser homosexual no es una bandera, una forma de vida, una música disco de los setenta, una postura forzada y buscada para demostrar que se es diferente. Ser homosexual es como ser heterosexual, la diferencia es que "Juan en vez de enamorarse de María se enamora de Pedro, y María se enamora de Juana". Todo lo demás son los mismos problemas que cualquiera tiene en la vida. Y si pensamos seriamente, todos sufrimos discriminaciones. ¿Qué nos pasa raza humana? suponiendo que fuese una enfermedad (y está más que claro que no lo es) qué tendría de malo, o qué, tengo que pensar que discrimimanos a las personas que tienen problemas de salud. Y, me dirán ustedes, acordate de Graciela Alfano. Por ejemplo.
Ahora bien, lo profundo no se mira. Un padre, tío, primo, tutor o encargado abusador o violador no se mira, un cura pederasta no se mira, los consumidores de pornografía infantil y de mujeres esclavas de la trata no se miran, porque seguramente son los hombres que constituyeron familias como dios manda. Los padres y madres que maltratan a sus hijos no se miran. Los heteros y gays que no se casan por amor, no se miran. 
Creo que la cosa puede cambiar el día que nos miremos todos como seres humanos, mujeres y hombres y quienes eligen ser diferentes aunque ni yo los entienda. Los que nacen Roberto y quieren llamarse Sofía... absolutamente todos, bien diferentes entre sí, somos iguales. Ese día llegará cuando ya no nos pregunten si somos homosexuales, llegará el día que nos preguntes simplemente si estamos enamoradas/os, llegará el día que no nos tengamos que definir por nuestra sexualidad. Me quedo, y los dejo de molestar por fin con la frase de "Agrado" en Todo sobre mi madre: "una es más auténtica cuanto más se acerca a lo que soñó de sí misma."

Noelia